Domingo fin de la tarde. Está sentado cubriendo su pierna herida y pide una moneda. Se la doy. A mi regreso, pocos minutos después, le veo caminar con dificultad hasta posarse una cuadra más allá. En donde él estaba, ahora hay dos agentes municipales. Les pregunto ¿Por qué le mandaron? uno me responde: esta prohibido mendigar en el centro histórico. ¿La pobreza es un delito? replico. Dice no, no le enviamos preso. ¿Ah, entonces afea el "paisaje"? Se molesta y me dice que solo cumple la ordenanza municipal ¿Cual? la 334, dice subiendo el tono. Me dice que si deseo me queje en la Dirección de Agentes Municipales. Me pide que le baje las manos y asumo la posición de futbolista frente al árbitro. Sin pedirle, alterado, me da su nombre (para que mencionarle). La gente que está alrededor me respalda. Espero que la nueva alcaldía quite estúpidas ordenanzas elitistas y racistas.
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