Saturday, July 14, 2007



Mi querida Gabriela




Pues en mucho concuerdo con lo que tu dices, me parece que está aun por sacarse el balance de la participación del movimiento indígena en la "gran política". En muchos casos quizás se la podría ver como una legitimación de la democracia representativa y de la ¨microfísica¨ del poder, quizás significó también cierta visibilización de nuevos cuadros, la pérdida de otros en áreas importantes de la construcción desde la base. Quizás también generó atomizaciones y "caídas en tentación". El MPPachakutik, al que muchos veían con esperanza como el futuro PT del Ecuador, se fue subdividiendo, ¨depurando¨, desgastando, y generando más movimientitos con nuevos caudillitos y sí coincido contigo en que muchos de los mestizos de ahí vieron más en función de su proyecto personal que por la construcción de un partido amplio.



Y los indios han ido descuidando o abandonando sustanciales e importantes conquistas del movimiento indígena, tales como la educación intercultural bilingüe (la cola de Sansón de nuestro movimiento, en palabras de un querido mashi), que, ahora en novedad, es educación pobre, para los indios más pobres. Y también la fluidez de comunicación y de democracia interna entre la organización indígena, sus bases y direcciones. Quizás también por esa misma participación en ese colosal espejo, esas maravillosas cuentas de vidrio de esta era, que es la "gran política". Pero quizás me pregunto que: No entendemos a los indios, los mestizos en nuestro esquema de racionalismo occidental liberal, no podemos entender a los indios y por ello elucubramos sin acertar.





De acuerdo en lo que manifiestas acerca de que los indios hagan una mirada, pero ante todo nosotros como mestizos deberíamos hacer otra hacia nosotros mismos, no en el espejo de circo que nos agranda o engorda..., sino en el agua clara.
Gran parte de esas tribulaciones sobre la estética y el mirar al indio como el buen salvaje ´estudiado´, es la otra cara de la misma indefición mestiza, de un edipismo perverso contra la madre matriz cultural india.




Los levantamientos clase medieros de Quito se fueron como dices contra los que venían a ser antihéroes de la cultura oficial y el buen gusto, contra ese ¨cholo vulgar¨ que todos tenemos dentro y que se manifestaba en Lucio y Bucaram, y que no lo queremos ver y peor ver en el poder. Muchos de los marchantes se molestaban con la guatita, el conejito, las expresiones de la Ximenita como dices y paradójicamente muchos se identifican con el vía crucis de la ex primera dama, al más puro estilo telenovela venezolana, con su "aunque pegue aunque mate marido es" contradictorio diría quien no ha vivido entre nosotros . Fue ese el motivador de muchos de esa clase media quiteña (hincha de la Liga, que paga con diners, fuma marlboro rojo y come los ceviches de la Rumiñahui), antes que por un rabia de fondo por las pillerías, el servilismo, las mentiras y vivezas criollas llevadas a cabo por de estos gobiernos.




Por supuesto Mahuad duró más y la clase media saltó contra él, no por la Base de Manta, sino cuando atacó su bolsillo y con la dolarización recibimos de los bancos tres billetes de 50 dólares a cambio de millones de sucres y el feriado bancario. Solo ahí, pues la pequebu confrontó al elegante, guapo, estudiado en Harvard del ex alcalde ¨tenía la pinta de presidente si señor¨ y sin embargo, su período sentó bases (no solo la de Manta) de apoyo fundamental al proyecto imperial y al neoliberalismo.




Pues es esa indefinición del mestizo, esa definición por negación, no indio, no blanco, esa esquizofrenia mestiza, que hoy llora con lo indio mientras está borracho, pero que en la mañana desprecia y trata de negar por todos los medios su raíz. Esa esquizofrenia que no acepta la matriz indígena es la que debemos trabajar con nosotros y con los mestizos hijos nuestros, para poder meternos en serio en procesos como la interculturalidad



De lo que dices acerca de la estética, yo recuerdo mis tiempos (previos a la Poli) de "proletarización" y los veo como válidos y maravillosos, ir a las comunidades a trabajar con el pico y la pala o acarreando piedras en costal o abriendo acequias, no de discursos de un día o solidaridades de fin de semana, ni de turistas antropológicos. Compartir después del trabajo, sentarse en el suelo y comer, y el ¨responsable¨ nos decía huelan! ese es olor a pueblo...(él tenia 21) Pero si es de sentir ...de bailar y de emborracharse también. Ahí estaba un poco el ir formandose desde dentro de la estética, desde ... lo sensorial cualitativo, lo sensual. Y claro también ahí, viéndose de aprendiz en el uso del azadón y del pico golpeando la cancagua, en el trabajo de al tierra, sintiendo la tierra y el maíz, y las manos con ampollas curadas cariñosamente con vela de cebo. Porque en efecto, cierta izquierda que también un poco la vivimos juntos, pues iba de visita, no tomaba el trago de ellos, no bailaba, miraba con espanto el cuy ofrecido, hacía turismo.., colaboraba bonito, con alegría y pasión, hablaba bonito y después tomaba el auto y regresaba el domingo en la tarde al bonito departamento de la Mariscal a mirar la tele para ir al día siguiente a clases, pero no entraba ni se centraba en los procesos subjetivos ni en los rituales cotidianos.




Nombras las gorditas del 10/10 y recuerdo a mi abuela que en materia de mujeres alababa la hermosura de una mujer si es que era gorda, con caderas anchas y senos grandes, con cachetes rosados y de preferencia con ojos azules y el cabello claro, (toda una bandera del país entre cráneo y cara). Parte de los mismo: El blanqueamiento como otra de las aristas de la esquizofrenia de los mestizos, presente también en la izquierda, (y no se la debería culpar por ello, pues por ser de izquierda no ha dejado de ser heredera del de esas taras históricas) pero que no buscó o no encontró los mecanismos para psicoanalizarse. Más bien su cultura y preocupación social acrecentó la exquisita estética burguesa proveniente de su condición pequebu y hasta cierto punto generó un perfil homogéneo.

Ahora al pasar de los años me sacan sonrisas ver a mis colegas de barricada de los 80s y 90s con esa estética burguesa más delineada, y en muchos casos ya diluyéndose en el consumismo, hoy, aun izquierdistas o socialdemócratas, ongeseros o empresarios, que cual domingo a misa van al megamaxi, que se encantan con los vinos franceses y las corbatas italianas y viven en la González Suaárez. Como les dicen con acierto mis vecinos franceses "la gauche caviar". Pero eso es cuestionable?, no lo se...uno de ellos me decía con picardía: soy de izquierda, no misionero franciscano. En todo caso, a mi me ha dado igual las semanas en suites 5 estrellas, o un petate con las estrellas adornado mi cielo-techo o ahora mi cuarto estudiantil de 4x4.

Que lindo recordar el ¨Amo lo que tengo de indio¨, consigna nacida en mi célula de partido,
idea original del Pato y recordar como la pintàbamos con cariño en las paredes ¨con trazos invisibles y seguros¨ y brocha gorda, pero también la broma que ya acunábamos en perversa chacota: ¨Amo lo que tengo de indio... mis alpargatas y mi bolso de Otavalo.



Y bueno solo una cosilla antes de darte un beso grande y un abrazo y agradecerte por ponerme a recordar y lanzar digresiones: Pesares es pasillo...que su autor sea el colombiano magnífico Barros, no le quita que sea un pasillo y el pasillo es ecuatoreño o ecuatoriano, como tu prefieras


Alegremente tuyo...


Alexis






Un gran mensaje en imagenes... disfrutenlo

Monday, July 09, 2007

Muertos e inmortales

El metro nos deja en las puertas de una mini ciudad llena de edificios de espejos, con formas extravagantes. Henry y yo caminamos por los recodos de esta mini ciudad. Arcos y ángulos, parábolas perfectas llenas de vidrios de colores, haciendo realidad los sueños de excéntricos arquitectos. Maqueta gigante que alberga empresas colosales que no pueden, o no deben estar en el centro del París histórico y añejo. Aquí, en forma de dígitos electrónicos que navegan por Internet, fluyen millones de euros cada día, muchos de los cuales serán consumidos en las noches de antigua ciudad del Sena.
La Defense, así se llama esta colección gigante de oficinas de hierro y de vidrio. (La defensa ¿De qué? ¿De quién?) A las cinco de la tarde somos pocos los transeúntes de la gran explanada, al pie de uno de los edificios, tres empelados fuman un descanso. Desde un camión de colores pastel surge el repetitivo acústico de la música techno para quitarse el estrés siguiendo las instrucciones de un experta en fitness.
Los dos ecuatorianos seguimos caminando y llegamos a un monumento gigantesco, el icono perfecto para este lugar. Un homenaje al pulgar hacia arriba, al pulgar “everything allright” homenaje a las transacciones bien hechas, a las ganancias en la bolsa, al éxito en ventas y a la concentración del capital. El gigantesco pulgar dorado recordando el estado eternamente “cool” en el que deben vivir los postmodernos empresarios exitosos.
A las seis, los edificios de colores se abren y de ellos salen los expertos infórmaticos y los genios de las finanzas. Los yuppies en viernes, muchos de ellos ya con la maletita en la mano para irse directamente a alguna playa durante el fin de semana. Unos salen cansados, otros conversando aún de business. Casi todos, colgados del teléfono móbil, dos de ellos que coquetean, son la excepción.
Desde nuestra (de) formación marxista y mirando hacia un puente de madera que parece no tener final ni motivo, elucubramos categorías en torno a un ejército de reserva, no industrial, sino de servicios.
A excepción de la pareja, el resto camina casi como en trance, sumidos en su mundo o mundillo, aislados o centrados todavía en su obsesiva dinámica de producción y de mercadeo. Con la piel más pálida que de costumbre, van pensativos aquellos que no hablan en el móvil, serios, incólumes. Parecería que apenas están vivos.
Son casi las siete. Hemos visto casi toda La Defense, que desde su cara posterior es como un fuerte circundado por carreteras y por un cementerio… ¿Paradójico o metafórco? me pregunto.
Me siento frente a un largo puente de madera que parece llevar a ninguna parte y he recordado que quizás Montparnasse estará aún abierto y que podríamos ir a conversar con Julito y con César, yacentes inmortales.

Monday, June 25, 2007

Recorridos en la ciudad grande
La fiesta de la música
La “féte de la musique”, una locura. Hasta casi las cinco de la tarde del día del solsticio, apenas poblándose de animales musicales, apenas coros de niños y ancianos en un parque, apenas unos chiquillos adecuando la batería para un público conformado solo por un par de ingleses y un par de ecuatorianos.
Desde las seis la ciudad se desnuda, muerde el racimo y se transforma en bacante. La gente se raya y sale a los balcones a tocar para la gente, otros caminan por las calles con su instrumento. Desde la ventana de un segundo piso, un par de andaluces tocan a Camarón de la Isla para el público que pasa como en manifestación. Un sereno al revés.
De todos lados, jóvenes y viejos se botan a la calle con su guitarra, con su darbouka, con su djembé. Tipos cualquiera como vos o como yo, que tocan lo que quieren, con pasión y elegancia. Viejos y jóvenes, nos maravillan y se maravillan. El 21 es la mejor fiesta pagana de la ciudad de la luz. Chamas y chamos con letreros que dicen "abrazo gratis" o "beso gratis" y en la algarabía uno que otro se acerca y recibe su hippie caricia de siglo 21.
Todos somos felices, viendo los pequeños conciertos en Place des Vosgues y al pie de la iglesia de Saint Sulpice o las multitudinarias presentaciones debajo de la adusta mirada de la República, o poniéndole ritmo al vuelo del ángel de La Bastille.
Abajo, los mortales de la ciudad estamos en un inmenso alucine... Por mi parte, mientras bailo y me tomo una biela, me inserto en la vorágine feliz. Me digo para mis adentros: así debe de ser el cielo... el cielo que nos corresponde a nosotros.
El amarillo de mi camiseta futbolera ilumina los callejones, mientras me sigo perdiendo en la noche parisina...

Pero claro este París también es una novia loca que siempre te mueve y te conmueve a lo bestia.

Monday, March 12, 2007

EL BRUNO, ESE QUE SE LIBRO DE LA MUERTE...
Alexis Oviedo
“Líbrame señor,
de las lágrimas de cocodrilo,(...)
de los cantantes destemplados
de esos maricones de mierda
sin caracol ni rabia”
Bruno Pino

No lo vi muchas veces. La primera fue cuando llegó en medio de una borrachera a la oficina del Gato.

-Este es el Bruno Pino-, dijo el anfitrión.

-Hola, qué más...-, dijo él, secamente.

Después de aquella noche, llena de exaltados comentarios sobre arte y harto trago, lo vería contadas veces más, casi siempre bajo su cachucha oscura. La última, bajando de la Ferroviaria Alta, compartimos al apuro una tamuga de palabras medianamente cordiales, pues él se atrasaba a unas entregas.

El Bruno, actor de calle y titiritero magnífico, “Juan Pino, rojo panfletario”. Aquel, que cuando “se le cargaban”, (y no se le cargaban muchos), reaccionaba con punzantes comentarios, hilarantes coces cargadas de ironía y hasta con golpes. El cínico, el bohemio, el marginal...

El mismo “Diablo Ocioso”, vate de las calles y de los chongos, quien genera la poesía y la encuaderna en papel de empaque, quien la cuece con la vivencia de pueblo como a las guatitas de la Marín. El poeta que cose la poesía en hojas de periódico con hilos de colores y después las vende como choclotandas. El Bruno-Juan Pino, escriba de los cuadernillos repletos de textos a máquina y a mano, odas que desde San Roque, pasan por la Chimborazo, la Mires y bajando por la 24 de Mayo, explotan en Santo Domingo en carcajadas de sorna. Efectiva cachetada a la necia realidad.

Eran los versos del Bruno acunados en Chimbacalle, nacidos fuera de la academia, “parafernalia de intelectuales” solía llamarlos. Lejos de la prosa complicada, “parafernalia, ni huevadas”... Versos que veían la luz sin escuelas de preceptiva literaria, que van más allá de la métrica y de las reglas de ortografía. Poemas que roban el perfume a las flores del Mercado Central, y al mismo tiempo, pasando por iglesias y cuarteles, rascan como espátula cruel el enlucido hipócrita de una quiteñidad que esconde sus mendigos.

Sí…, “simón”..., su poesía se queda como bomba de tiempo, y como tal se la goza. Por ello nos saca también una hermosa sonrisa casi tan limpia como la de los guambras funderos o pícara como la de las putas buenas mozas de la Flores. Ahí están las palabras del Bruno, precisas, listas para dejarnos ver otra vez en cada uno, ese lado escondido, medio torvo, bastante humano. Ese nuestro lado café-oscuro, color de hormiga, crudo y animal. Ese que muchos hacen cualquier cosa para ocultar.
Con otro paisano, lejos, lejos de esta llacta, leíamos sus poemas mientras nos emborrachábamos, y leyendo uno de ellos, gozábamos otra vez recordando nuestros fines de tarde en el “Noches de París”. Para mis adentros, recordaba a la Verito, quien hizo que mi primera vez sea dulce, mi obsesiva pasión por una guapa chonera del “Sirena”y la mirada amorosa de mi Cecilia Mendoza, alias Katty...

Así, bebiendo, recordando y leyendo, nos llegó la mañana... sin caldos de mama Miche...

No puedo decir que fui su amigo, pero me jode que me cuenten que lo encontraron abandonado en una calleja de un barrio desconocido en Guayaquil. No sé de qué murió. De pena, no creo, más bien sería de colerín, como dicen que a veces mueren los gallos, o en una bronca. No importa, de seguro se libró bien de esos pésames sin bandera y de esas notas anónimas que tanto le cabreaban.

A lo mejor está con la Sara Pincay en “El Paraíso”, o changando en alguna camita de la calle Loja. Es lo más probable..., se libró mismo el Bruno, el Bruno se libró de la muerte.

27-07-04

Thursday, November 30, 2006

La patria, letras, vos

 



“Para construir la Patria no necesito más que el sol”.Carlos Mejía Godoy

 

En estos días en que la Patria despunta y los cobardes reniegan, te escribo. Ha llegado la hora de contentarse y ponerse a trabajar por una Patria más bella, hacer que florezca bien… Espero cuando llegue, mirar a mi Patria longa bonita, perfumarla, ponerle vestido y alpargatas nuevos, colocarle flores en el cabello y ropa de fiesta. Llevar de mi brazo a mi Patria digna a bailar marimba en la fiesta campesina.
Te escribo en estos días de sol chiquito, pero inti-sol. No se a cual de las dos que vos eres escribo, a aquella que es más calma, callada, sensata, cuerda de remate o a la que está loquita, a la que ríe dulcemente y que me envía esas cosas preciosas que tienen sentido solo al otro lado de la razón (que por cierto no es la sinrazón).
Antes de regresar por un ratito a mi llacta, antes de dejar ésta mi casa temporal, me he puesto a limpiar y a limpiarme, tal vez para ir hacia mi Patria de chonta, guapo y libre y para verte y que me veas alegre. En medio de esta ablución, he leído otra vez cartas, escritos y poemas míos y de otros. He acunado a libros olvidados y he quitado las estampillas de los sobres, las cuales ayer ya viajaron donde mi tigrillo.
He recordado tu vuelo y tus manos desgranando los choclos, mientras leo esos poemas tuyos, que aunque no sabes escribir, bien podrías haberlos hecho. Las letras del Jorge Carrera y las contorsiones del Fakir y he gozado con las locuras de Palacio, el lojano, el Pablito. Me he dajado arrullar por mi primo guayaco el Medardo Angel y por mi prima Elena, la hija de Walsh. De mi abuelito Jorge Luis, solo los poemas. He recitado a coro la "Bienvenida" con mi tío Mario y con las estrofas del Miguelito, ese familiar cercano tuyo y mío a quien mataron los "fachas" hace rato.
Me da contento leerlos, es leerte, como leerte es verte tolando la cancagua o dando hierba a los cuyes. Leerlos y escucharte, me contenta tanto como oir sobre mi Patria ahora, por fin ahora lista para la siembra.
Dejar ésta mi casa temporal, no me pone melancólico, como no me puso dejar mi casa de los Andes, debo confesarlo. ¡Cuanto desapego! me dicen. No tengo nostalgia, será quizás por ser amigo de gitanos, pariente de otavaleños, o por ser bisnieto de judíos errantes.
A quienes tenemos la suerte de tener por casa camarotes de barco, por cama petates cubiertos de cielo o tiendas en el desierto, esa agridulce “saudade” no nos llega desde ese costado. Mas bien desde las cartas que se releen y queman… Cuando te escucho cantar en kichwa o cuando tus hermanos y hermanas tocan el pingullo desde las vacías parvas de cebada y arveja.
Decía el papá de mi amada Yourcenar cuando los días eran magros: "no te preocupes, si ya mismo nos vamos, no ves que nosotros no somos de acá" y siempre se iban de todos lados. Asi mismo me pasa ¡Qué chiste! Yo soy un poco de ningún lado, soy un poco de acá y sigo siendo del pupo del mundo. A él vuelvo ahora, solo para verte y cabalgar juntos las mulas antes de la trilla, para comer choclotandas y para dar besos a mi Patria de de sal prieta y supirrosas.
Vuelvo solo para tomarme con vos un canelazo y para invitarles a vos y a mi Patria de orquídeas y curiquingues a bailar altivas en la fiesta campesina.

Thursday, November 16, 2006

Las cruces sobre el agua...


15 de noviembre de 1922

"Era jueves: los dos muchachos, silbando, treparon la cuesta, entre los alagarrobos, como si ascendieran al sol"(Gallegos Lara; 1946)



"Cuantas veces me mataron , cuantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando"(La cigarra, María Elena Walsh)



"En la agitación popular había intervenido también la fracción de la oligarquía antigobiernista vinculada a la actividad bancaria y enemiga del Banco Agrícola y Comercial. Enrique Baquerizo Moreno, Carlos Puig, José Vicente Trujillo, entre otros, manipularon la insurrección al incluir en los postulados de ésta la intervención del Gobierno en la venta de documentos financieros del exterior (incautación de giros) y en la baja del dólar. El 15 de noviembre la Policía y el Ejército reprimieron brutalmente una manifestación popular. El cálculo del número de muertos varía. Según el diario El Telégrafo del 17 de noviembre, hubo nueve muertos y 76 heridos; según el anarquista Alejo Capelo, que da los nombres, fueron 13 las mujeres y 76 los hombres muertos, y 161 los heridos; luego Capelo subió la cifra a 900 víctimas; después se ha hablado, ligeramente, de millares. Veinticuatro años más tarde, Joaquín Gallegos Lara novelaría la matanza de noviembre en Las cruces sobre el agua. Un zambo cargador dice a Alfonso Cortés, uno de los protagonistas de la novela: "Como eran bastantísimos (los muertos), a muchos los tiraron a la ría por aquí, abriéndoles la barriga con bayoneta, a que no rebalsaran "(Simón Espinosa, 2006).

"Una protesta que derivó en una masacre de obreros, causó conmoción en el Guayaquil de 1922. Los cadáveres de muchos huelguistas fueron lanzados al río Guayas. La señal de los cristianos sobre las aguas se convirtió en un tributo a los caídos.
La noche del 13 de noviembre encontró a Guayaquil a oscuras. El único alumbrado era el de los reflectores de varios buques en el río Guayas. Había paro en la Planta Eléctrica y en la de Gas. La Asamblea General de Trabajadores de Guayaquil, que incluía a tipógrafos y voceadores, había decidido que los periódicos salgan por última vez el amanecer siguiente.
Tampoco trabajaron los conductores de carros urbanos, los del ferrocarril, las fábricas, piladoras, la cervecería, la jabonería y los aserríos del sur de esta ciudad que, en ese año (1922), tenía un aroma a agua dulce. Todos plegaron en paro, entusiasmados por la victoria conseguida por la protesta de los obreros ferroviarios, en el mes anterior. (...)Al escenario histórico de aquel convulsionado momento social concurrían varios elementos económicos y políticos: el precio del cacao, principal producto de exportación, cayó de 26 a 9 centavos en dos años. Además, los trabajadores ecuatorianos alcanzaron protagonismo tras el establecimiento de ciertas empresas, y el pensamiento socialista influyó en Latinoamérica tras la Revolución Rusa de 1917. (...)Al amanecer del 15, una marcha compuesta por cerca de treinta mil personas acudió a la Gobernación. Se vencía el plazo y el presidente Tamayo, mediante decreto, dictó medidas económicas pero nada dijo sobre la situación de los obreros. Aun así, los dirigentes del paro concedieron 24 horas más.
Las masas habían fijado su objetivo en mejorar el trato que recibían en sus trabajos. Avanzaron hasta la clínica Guayaquil, ubicada entonces en Pedro Carbo y Clemente Ballén, en busca de Pareja.
"La gente avanzó hasta la Policía –relata Jorge Ponguillo– para sacar a esos compañeros, pero los milicos que habían llegado desde antes empezaron con el fuego, porque se asustaron al observar tanta gente a su alrededor". En esta parte de la historia, la mirada de Jorge parece la de un observador distante. Calla y dice: "¡Cómo en pocos minutos las cosas se pusieron tan mal!".
Aproximadamente a las dos de la tarde, los miembros de la Policía, apostados en la avenida Olmedo –desde Eloy Alfaro hasta Chimborazo– empezaron a disparar a la turba. El batallón Vencedores se colocó en guerrillas desde su cuartel situado en Pedro Moncayo y 9 de Octubre, hasta Chanduy (hoy García Avilés). Los soldados, desde el edificio de la Zona Militar y tras los puntales de las casas, buscaban a los de la revuelta. En Nueve de Octubre entre Chimborazo y Chanduy enfrentaban a los civiles.
El batallón Marañón se encontraba entre los manifestantes en Pedro Carbo y Clemente Ballén. Avanzaba hasta la avenida Olmedo, junto a los obreros. Cada soldado estaba rodeado por 20 o 30 personas. La situación se les iba de las manos. Dispararon.
Las primeras víctimas fueron los huelguistas que se distinguían por su ropa de trabajo, las obreras con banderas rojas del comité femenino Rosa Luxemburgo. Cientos de personas corrieron a la calle Pichincha para saquear almacenes de armas.
"Un grupo de 25 hombres entró al almacén Casinelli Hermanos, pero un destacamento del Cazadores de los Ríos, los cercó y los fusiló. 51 disparos, 25 asesinados. Esos cadáveres fueron lanzados al agua de la ría Guayas por el muro del Malecón y Mejía", describe Alejo Capelo en su obra.
El fuego apagó la rebelión popular. Por Guayaquil corría sangre de panaderos, empleadas, vagoneros, cocineras, lavanderas, carpinteros, estibadores y vaporinos. También murieron ancianos y niños. La prensa registró los nombres de 80 hombres y 14 mujeres asesinados. Se sumaron a ellos los de los almacenes y los recogidos en la calle sin identificar, que fueron lanzados a la ría o al zanjón del cementerio general. Hubo casi 200 heridos. Los disparos que acabaron con la manifestación llenaron el centro de la ciudad por más de una hora.
En días posteriores, la censura popular fue reseñada en notas como ésta, del periódico El Guante: "Esther Blavina Rivera fue sacada de los brazos de la Cruz Roja, cuando la llevaban a la morgue. Varias personas que la conocían introdujeron su cuerpo en una covacha de Córdova 410, donde habitaba, para velarla. El día siguiente, una procesión fúnebre llevó el cadáver al cementerio y, al pasar por la Jefatura de Zona, se detuvo para lanzar frases injuriosas". Era cocinera. Cayó herida en la cabeza y en el corazón en Nueve de Octubre y Boyacá. Tenía 21 años y llevaba el tricolor en la manifestación.
Tras el caos, el general Enrique Barriga, jefe de Zona, reconoció públicamente: "Soy yo el responsable de estos terribles sucesos", según el libro de Alejo Capelo. (...)Tiempo después, sobre el río Guayas flotaban cruces. Nadie sabe quién puso esas primeras "cruces altas, de palo pintado de alquitrán, ceñidas por esas moradas flores del cerro", como las describió Gallegos Lara en su obra. Para él, quienes no pudieron homenajear a los caídos en la revuelta de 1922 en una tumba, lo hicieron sobre el río Guayas, de esa manera" (Alina Manrique;2004).

"Nuevo genocidio con la complicidad del gobierno de turno, banqueros y demás fauna política!.
Contra esto...
Ejércitos multicolores, la historia en sus rostros, armados de coraje enfrentando a las balas cobarde. Exigiendo en las arterias de la ciudad cambios sustanciales, para su supervivencia en contra del capital absorbente, que los enfila hacia su atroz extinción.
Huestes de soñadores imbuidos de la justicia revestida de la demencia, que esta sola puede dotar de valor frente a la cobarde desidia de las fuerzas del orden, del orden liberal y conservador a anular.
Conciencias varias, amarillas, naranjas, verdes, blandos, revisionistas, evocadores de luchas externas ¡todos juntos a la lucha!, Pero los que sobresalen, los que no temen a la ingente herida avasalladora de órganos y tejidos, o barrotes miserables y celdas malolientes, los rojos y negros." (comentario en indymedia; 2005)
De mi parte, solo un respetuoso silencio, un abrazo al viento como si estuviera frente al caudalosos Guayas y una lágrima...por ellos, mis abuelos...