Monday, August 20, 2012
Tuesday, July 17, 2012
Una de las madres aseveró que su hija le quiso decir algo pero que luego se desanimó y este comentario condujo a las familias a sospechar que el asesino doble era el ex novio. Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, familiares y vecinos, ahora mismo van enfurecidos hasta la casa del chico. El único hijo de los García, quizás pague con la vida su corto enamoramiento de verano. Sin embargo, yo sé que ese pacto de muerte fue un producto del amor y de ese rancio y pacato halo de intolerancia que sobrevuela este pueblo que nos vio nacer.
Thursday, June 14, 2012
Rostros del Sur en el Sur: Gerardo
Como cada día, los
mosquitos zumbaban en enjambres buscando nuestras orejas. Sin embargo, ese día era especial y se reflejaba en nosotros, en unos desde un ligero brillo en las pupilas, en la sonrisa que contagiaba al interlocutor; en otros, desde la locuacidad y las bromas intermitentes.
Solo Gerardo fumaba silencioso y de
vez en cuando posaba la mirada lejana en las estepas.- !Es acá que me necesitan, aquí puedo dar algo de mí para esta gente que no tiene nada!. !De que hombre nuevo me han hablado siempre, chico! ¿Cómo que no me quedo, coño?... ¡Me quedo, y tienen que seguir mandando medicinas!-
Recién dos años después, una nueva cuadrilla de médicos se unió a Gerardo en ese rinconcito del Africa. Ahora miro en la foto de periódico, rodeado de jóvenes galenos, a Gerardo, el hombre nuevo.
Saturday, May 12, 2012
Se quitaba la ropa y desnuda se acomodaba en un sillón a
mirar el cielo, como buscando algo. Ese era el ritual cotidiano apenas llegaba a casa luego del trabajo. En invierno, comenzaba a las
siete y en verano dos o tres horas más tarde. Ambas estaciones la ponían
melancólica, tanto el gélido amanecer gris, como los días de sol disfrutados desde la oficina con aire acondicionado. En todo caso, cada mañana arrancaba su BMW con música de Cold Play y al llegar a su oficina en La Defense, se lanzaba con avidez al trabajo. Inversiones, cuentas, largos proyectos de asesoría financiera, estudios de mercado o transferencias electrónicas pasaban por su ordenador hasta el medio día. Un sánduche y un zumo de tomate, un almuerzo de trabajo en un lujoso restaurante o simplemente café, taza, tras taza... marcaban el preámbulo de una tarde de proyecciones empresariales, reuniones de equipo o con clientes, análisis de las fluctuaciones de bolsa o nuevas inversiones. Con la noche, bajaba a los parqueaderos, encendía el BMW y al ritmo de Placebo o los Chemical Brothers regresaba a su gigantesco apartamento en Neuilly.
Wednesday, April 04, 2012
Alexis Oviedo
Al fondo, la plana montaña,
y atrás de la montaña el mar.
A un costado, la ciudad,
y sus hombres y mujeres.
Ni la brisa salobre
ni el paso en el asfalto,
llegan a ellas.
Solo la caricia de un viento
que no sabe silbar.
y el mutuo reflejo en la planicie.
Ahí están, mirándose,
discretas, de reojo.
Ellas, las únicas habitantes,
acunadas hoy por el silencio.
Solas y solemnes,
testigas del desamor,
sufren el vacío
del paisaje medroso,
y olvidan su histórica oposición.
El tiempo sobra,
por ello se empeñan en recordar…
las huellas en sus pasillos
y las marcas en sus muros,
su madera barnizada
por el toque de miles de manos,
y el eco de los pasos.
Las voces potentes
y los cánticos dulces .
Reviven las sagradas lecturas
y el colectivo susurro,
las espaldas apoyadas,
y las frentes orantes
Las rodillas hincadas,
y la devoción.
Juntas regresan al colorido pasado,
a la bulla de sus respectivos fieles,
a la algarabía de aquellos
que no fueron de ninguna de las dos.
El viento que no silba
les trae desde el ayer,
la ceremonia y su aroma,
y el perfume de las flores que ya no vienen,
que no arriban de mano de las mujeres
para el amoroso atavío
del devoto ritual.
¿Dónde están los que las visitaban?
Esos seres bellos, elegantes y simples.
¿Dónde su música, y los juegos de sus chiquillos?
Los fieles y los infieles.
Los sombreros levantados en el saludo,
los turbantes y los fez.
Los faldas de colores, la chalinas y las kofiyas.
¿A dónde fueron las calles
que encubrían el amor?
Y las barberías,
y el golpe del latón,
y el olor a samosa.
Perdidos todos en 15 años de odio.
Ellas siguen allí,
en medio de la nada.
Ambas llorando a sus negros,
a sus "coloured", a sus blancos,
dúo de hermanas mudas mirándose,
sin saber las razones del destierro.
Entre la montaña plana
y el resto de la ciudad,
la mezquita y la iglesia cristiana
son las lánguidas sobrevivientes
del que fuera el distrito seis.
Wednesday, February 29, 2012




